Instalación cables submarinos

1924

Tendido cables Algeciras-Ceuta

El año en que todo empezó, España abrazaba la llegada del transporte aéreo, el Metro o el fútbol tal como lo conocemos.

El nacimiento de la Compañía Telefónica Nacional de España coincide con la tímida pero inexorable modernización del país.

Empieza la aventura

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La telefonía tiene ya casi medio siglo cuando nace en Madrid, un sábado santo de 1924, el germen de la Compañía Telefónica Nacional de España. La primera apuesta clara por organizar en nuestro país aquel servicio revolucionario que consistía en hablar a distancia y que habían tratado de poner en marcha diversas empresas pequeñas, que se integraron entonces en la CTNE.    El empeño de la compañía estadounidense ITT -encarnada en dos hermanos tan emprendedores como audaces, Hernand y Sosthenes Behn-, la confianza de algunos inversores iniciales -como el Banco Urquijo y el Hispanoamericano- y ese pellizco de suerte que siempre hace falta para emprender algo grande, dieron como resultado una compañía con accionistas americanos pero netamente española y volcada, desde entonces hasta hoy, en el talento, el compromiso, la innovación y la anticipación.  

Empieza la aventura

El primer presidente  

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Estanislao de Urquijo y Ussía es el primer presidente de Telefónica y lo será durante 21 años. El Marqués de Urquijo estaba vinculado a la familia de uno de los primeros bancos españoles que financiaron a la CTNE y durante sus años de mandato la compañía pasó de ser un sueño a ser una empresa clave para España.  

Estanislao de Urquijo y Ussía primer presidente

La empresa del millón de pesetas

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La CTNE nace con un modesto capital de un millón de pesetas (unos 6.000 euros al cambio, sin tener en cuenta la inflación, claro) repartido en 2.000 acciones de 500 pesetas cada una (3 euros), y ese mismo mes de agosto se compromete, mediante un contrato con el Estado, a extender la telefonía a todo el país y a mantener todos los puestos de trabajo.   

Escritura de Contrata

Cables bajo el mar 

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Comienzan a tenderse redes, a conectarse ciudades, e incluso a desplegarse cable submarino entre Europa y África -Algeciras y Ceuta- que permitía, ya en 1924, comunicarse con Tetuán durante la guerra de Marruecos. Era solo el principio de una aventura apasionante. De un enorme viaje.  

Cable submarino entre Algeciras y Ceuta

Conectando dos continentes por telefono

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