1936

Gran Vía refugio y corresponsalía para los reporteros extranjeros

El primero de los tres durísimos años de contienda civil obliga a la CTNE a dividir su red y a convertir su sede de Gran Vía en refugio y corresponsalía para los reporteros extranjeros.

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Estalla la Guerra Civil: Cinco delegaciones y neutralidad

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Con poco más de una década de existencia como compañía, la CTNE, como el resto del país, afronta el estallido de la Guerra Civil española y los tres años de terror y parálisis que trajo con ella. El presidente, Estanislao de Urquijo y Ussía, trató en todo momento de preservar el servicio en la medida de lo posible, y reorganizó la compañía en cinco delegaciones. Tres en la llamada zona nacional -Tenerife, Sevilla y Valladolid- y dos en la zona republicana -Madrid y Barcelona-. Todos los delegados estadounidenses que aún mantenía la ITT en España vieron retirados sus permisos de trabajo, a pesar de lo cual la CTNE intentó mantenerse al margen de cuestiones políticas y seguir con el negocio, aunque fuera en mínimos. Gracias a las telefonistas y los técnicos las centrales de conmutación siguieron funcionando y el tráfico interurbano e internacional permitió mantener ciertas comunicaciones durante la Guerra. La actividad económica de la compañía dejó de reportarse anualmente hasta 1940.

Edificio Gran Vía 28

Gran Vía, el edificio que siempre está

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Desde amparar refugiados hasta acoger a la prensa extranjera que cubría la contienda, y todo ello, sin dejar de prestar sus servicios como central telefónica. El edificio de Gran Vía, sede social de la CTNE desde pocos años antes, vuelve a demostrar durante la Guerra Civil su carácter único. Situado en lo alto de la llamada Red de San Luis, Gran Vía 28 recibió obuses, guareció a inocentes (más de 2.000 refugiados se atrincheraron en el sótano) y amparó las crónicas de guerra de los mejores corresponsales, entre ellos figuras históricas como Hemingway o John Dos Passos.

Vista aérea Gran Vía

El número de líneas disminuye

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La Guerra Civil supone, lógicamente, una paralización casi completa del negocio de la CTNE. No es el momento de nuevas altas ni de crecimiento del parque de líneas. En algunas zonas el negocio resiste pero en otras muchas se registra incluso un decrecimiento en el número de teléfonos activos. En los tres años de guerra se perdieron más de 80.000 líneas.

Hombre hablando por teléfono

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