1942

Dificultades para la CTNE, que no logra ajustar sus tarifas ni ve ni compensados sus esfuerzos durante la Guerra Civil.

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La compañía navega un contexto complejo

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Un año especialmente complejo para la CTNE, que debe lidiar con sus diferencias de criterio con el Gobierno, con quien mantiene abiertos varios litigios. Por un lado, la compañía seguía empeñada en obtener alguna compensación por los servicios prestados durante el periodo de guerra. Compensación que nunca llegó. Por otro, la CTNE, cerca ya de cumplir 20 años de existencia, considera imprescindible elevar las tarifas del servicio telefónico, que cada vez requiere más cuantiosas inversiones para dar respuesta a la demanda. Tampoco a esto fue autorizada. Por otro lado, en ese mismo año, el Ministerio de la Gobernación incluye la radiodifusión entre las funciones técnicas de las telecomunicaciones, junto con el teléfono o el telégrafo. Sin embargo, solo dos años después la radio es considerada un servicio totalmente independiente de las telecomunicaciones, más vinculada al interés político que al negocio mercantil.

Colaboración para seguir adelante

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En lo más duro de la posguerra, la carestía azota familias y también empresas. Hacerse con materiales es prácticamente imposible, la importaciones no llegan y lo poco que existe está asignado por cupos. La “normal explotación” se hace casi imposible, pero la CTNE tiene aliados que la ayudan en esta situación y a los que no duda en agradecer explícitamente su apoyo en la memoria annual d 1942. “Dificultades vencidas hasta el límite máximo posible –explica la carta del Presidente, Estanislao de Urquijo- a través del tradicional apoyo prestado a nuestra compañía por la ITT de Nueva York, por la Standard Eléctrica de Madrid y el resto de las empresas del sistema”.

Pueblo con río

Creciendo y contribuyendo

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Con el apoyo de sus leales socios, la CTNE logró terminar 1942 con 20.143 nuevas estaciones en servicio y crecer en casi cinco millones de llamadas. Las comunicaciones internacionales alcanzan ya a 25 países de Europa y América. Ya entonces la compañía destina un porcentaje de sus beneficios al pago de impuestos a la hacienda pública. Este año rozan los 50 millones de pesetas (unos 300.000 euros) entre cánones, “contribución de utilidades” e impuestos del timbre y sobre el uso del teléfono.

Distintas piezas teléfono antiguo

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