Central de Clot

1951

Mientras la tecnología avanza y la CTNE prueba sus primeros circuitos con cable coaxial -más resistente y aislante- la alta demanda del servicio comienza a superar a nuestra capacidad de oferta. Llegan las listas de espera.

Novedades: el cable coaxial y el sistema de radio múltiple

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En 1951, la memoria nos contextualiza la situación de la compañía: “la honda perturbación económica que sufre el mundo, entorpece, si no paraliza, los esfuerzos de nuestra voluntad, que no obstante, permanece vigilante y atenta a aprovechar cualquier ocasión favorable con el deseo y el propósito de introducir las mejoras y perfeccionamiento de la técnica telefónica…” este es el caso de las importantes mejoras en las que estaban entre manos: el cable coaxial y los sistemas de radio múltiple. El cable coaxial ya se estaba fabricando en España y se instalaría años más tarde, aportando importantes mejoras: protegía la señal de las interferencias externas, evitando la distorsión y el ruido. Aunque habría que esperar hasta 1957 para disponer de la primera ruta en servicio con cable coaxial (Madrid-Zaragoza-Barcelona). También contábamos ya con algunos equipos con sistemas de radio múltiple, que aportaban mayor capacidad y eficiencia. La memoria menciona otra novedad. Entre las 74 localidades que estrenan servicio telefónico este año está la Isla de Arosa (Pontevedra). Aquí se estableció por medio de un enlace de radio especialmente diseñado para este lugar y construido en España, que dio muy buen resultado y serviría de modelo para utilizar en otras localidades donde la situación topográfica lo permitiese.

Cable coaxial

La lista de espera, nuestro caballo de batalla 

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En 1951 la Compañía Telefónica seguía avanzando en la instalación de teléfonos, y seguían también las dificultades con el suministro de materiales. Aun con todo consiguió instalar el máximo de teléfonos en un año hasta ese momento: más de 95.000. Las fábricas de la ITT en Londres, París y Amberes suministraban equipos y materiales; así como su filial industrial en Madrid, Standard Eléctrica, que ya fabricaba entonces equipos de conmutación. Pero este ritmo no podía alcanzar la demanda de estos años, que llegaba en 1951 a las 166.000 solicitudes sin atender.    Esta lista de espera pesaba internamente y chocaba de bruces con nuestro objetivo más esencial, como se manifiesta en las memorias de estos años. En la de 1951 puede leerse:” podéis estar seguros de que nada de lo que sea factible dejaremos de hacerlo y de que nuestra ambición es implantar en España un servicio telefónico tan amplio, completo y perfecto como puedan serlo los mejores del mundo”.

Cuadro interurbano operadoras

Avanza la automatización con materiales españoles

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Entran al sistema automático dos capitales más, Lugo y Guadalajara. Y lo hacen con los mejores sistemas disponibles, tecnología punta del momento y de fabricación cien por cien española. Los sistemas se van diseñando e instalando con visión de futuro, y cada nueva central automática ya nace lista para que, a medio plazo, sean los propios abonados los que gestionen sus llamadas entre distintas localidades.

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