Telefonistas

1964

La carrera por aligerar los miles de instalaciones que se acumulan en las listas de espera se convierte en una auténtica obsesión para Telefónica. Cada año se bate un nuevo récord de altas.

Más altas que nunca

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Telefónica sigue avanzando en el despliegue de infraestructuras con la puesta en servicio de un importante radioenlace entre Madrid y Valencia de 344 kilómetros con capacidad para 960 circuitos. Mientras, el número de nuevos teléfonos instalados no para de crecer. El año termina con 240.000 nuevas líneas, superando a 1963, que ya había sido el año con más altas de la historia de la CTNE. Sin embargo, como reconoce la compañía en su memoria anual con un punto de amargura, ese crecimiento de las altas no hace sino engrosar las ya kilométricas listas de espera. De 317.000 líneas pendientes de instalar se pasa a 430.000, sin que la compañía sea capaz de dar salida en tiempo y forma a tanta demanda, a pesar de los más de 3.500 puestos de trabajo que se crearon ese mismo año para reforzar la plantilla.

Más altas que nunca

Números más largos para Sevilla

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El crecimiento de líneas requiere cada vez de más infraestructuras y también de nuevas centrales, especialmente en las capitales de provincia. En febrero de 1964 le toca a Sevilla pasar a tener numeraciones de seis cifras y comenzar todos por 2. Así lo explicaba detalladamente el cartel diseñado para advertir de esta novedad a los vecinos de la capital andaluza. La ciudad va a estrenar nuevas centrales automáticas y antes de que eso ocurra es indispensable alargar los números para asegurar que existan tantos teléfonos como la demanda requiere.

Los teléfonos de Sevilla pasan a 6 cifras

Centrales modernas en enclaves históricos

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Más allá de su propia utilidad tecnológica como proveedoras de servicio telefónico, cada vez más demandando, la proliferación de nuevas centrales cambió de alguna forma la fisonomía de las calles o los barrios donde se ubicaban. A mediados de los años 60, cuando se abrían centrales nuevas casi cada mes, las ciudades las recibían con alegría desigual. En el caso de Madrid se abrieron en estas fechas la central de Moscardó o la de Campamento, ambas de estilo industrial y ubicadas en zonas todavía poco urbanizadas. Sin embargo, en otros casos, como en la ciudad leonesa de Ponferrada, la central telefónica resultaba demasiado moderna para el entorno donde se ubicó, el solar de la iglesia de San Pedro, lo que produjo inicialmente cierto rechazo entre los vecinos.

Zona de atención al cliente y de pagos de Telefónica en su edificio de la Gran Vía

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