1987

Telefónica desembarca en Wall Street, es la primera compañía española en hacerlo. Un hito histórico que supone la mayor entrada de capital europeo en la bolsa de Nueva York hasta la fecha. Mientras, el móvil se abre camino y decimos adiós a nuestro modelo de central más longevo: la Rotary.

Hito histórico: Cotizamos en la Bolsa de Nueva York

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El 12 de junio de 1987 ocurre un hecho histórico y culmina una operación largamente planificada: 54 millones de acciones pasan a negociarse en la meca financiera del mundo: Wall Street. Telefónica es la primera empresa española en hacerlo y además supone la mayor entrada de capital europeo la Bolsa de Nueva York hasta esta fecha, con un valor global de 375 millones de dólares. La entrada en la Bolsa norteamericana implica, además, un gran compromiso de transparencia y de gestión de la información, tal como era requerida por este exigente mercado.

Salida de Telefónica a la bolsa de Nueva York

Los comienzos de la liberalización

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Otra de las novedades más importantes de 1987 es la aprobación de la Ley de Ordenación de las Telecomunicaciones (LOT) en España. Con ella comenzamos una nueva etapa, en la que Telefónica adapta las estrategias y gestión al nuevo entorno de liberalización y competencia que la ley establecía. Y Telefónica lo recibe, no como una amenaza, sino como oportunidad de acceso a nuevos negocios en competencia. Entre otros asuntos, la Ley abría el proceso que desembocaría al año siguiente en un nuevo contrato entre el Estado y la CTNE. El sentido de urgencia se refleja en la carta del presidente de Telefónica en el Informe Anual de este año: “La LOT coloca a España y, lógicamente a Telefónica, en una línea de cambio dinámico que todo el mundo moderno está aceptando. Pensemos que el aire de competencia, que se incrementará en la CEE desde el año 1992, va a ser un auténtico vendaval para aquellas empresas que no estén preparadas para esas fechas”. El cambio más inmediato que se produce este año es el proceso de liberalización de venta de equipos telefónicos. A finales de ese año ponemos en marcha un nuevo plan de comercialización, que incluirá, además de la clásica figura de alquiler del teléfono principal, la opción de venta pura del terminal y equipos complementarios sin posteriores obligaciones, y además se establecía el PCT (Punto de Conexión a la Red), que diferenciaba la red pública de la red interior del domicilio del abonado.

El Libro Verde anticipa el fin de los monopolios

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La nueva Ley de Ordenación de las Telecomunicaciones no está ajena a los cambios que ocurren a nivel europeo. Un año antes, en 1986, España entraba en la Comunidad Económica Europea (la actual Unión Europea) y, por tanto, tenía que adecuar su normativa interna a las normativas y directivas comunitarias. La Comisión de las Comunidades Europeas publica en junio de 1987 el famoso Libro Verde para el establecimiento de un Mercado Común de las Telecomunicaciones que anticipaba la necesidad de acabar con los monopolios y abrir el sector paulatinamente a la liberalización, empezando por los terminales de abonado, que hasta ese momento eran homologados y proporcionados por el operador telefónico.

El GSM se instala en Europa

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En 1987 se crea el estándar básico del GSM (Sistema Global para las Comunicaciones Móviles), y una directiva para reservar las frecuencias a utilizar. Trece países, entre los que estaba España, firman un acuerdo por el que se comprometen a utilizar el GSM en sus nuevas redes con un preacuerdo para iniciar la explotación en 1991. El GSM sería así la segunda generación de telefonía móvil, la 2G, y la primera digital. Los trabajos previos habían comenzado hacía cinco años, en 1982, con la creación a nivel europeo del Group Special Mobile (GSM) que Telefónica apoyaría desde su origen. Y en 1985 la Comisión Europea da un paso más al establecer que la norma elaborada por el Grupo GSM se adoptase en todos los países de la CEE, decisión que se plasma con la firma de 1987.

La central Rotary de Gran Vía se jubila

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En 1987 la central Rotary ubicada en la sede de la Compañía, en Gran Vía 28, tras seis décadas de servicio, se jubila. Una nueva y eficiente central digital 1240 la sustituye para poder extender el servicio más rápidamente y con mayor calidad. Los tres turnos y las decenas de operadores y mecánicos se redujeron a apenas a siete personas que eran las necesarias para atender esa nueva central totalmente contralada por software, instalación clave para conseguir la automatización total del servicio telefónico nacional.

Equipo Rotary 7A1 del edificio de Telefónica situado en Gran Vía 28, Madrid

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