Curro

1992

Los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Expo de Sevilla son una prueba de fuego para las telecomunicaciones y Telefónica la pasa con nota. Mientras, se implanta el sistema de telefonía rural de acceso celular que resolvería por fin el acceso a las comunicaciones de las zonas más aisladas.

El año de España

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1992 es el año de mostrarse al mundo y la tecnología iba a ser un aliado fundamental. Sevilla y Barcelona ponen a España en el foco mundial en el año del quinto centenario del descubrimiento de América. Los Juegos Olímpicos y la Exposición Universal, además de un escaparate para mostrar lo mejor de nuestro país a millones de visitantes, aficionados al deporte y turistas del mundo entero, sirvieron también para poner a prueba -y con notas sobresalientes- las comunicaciones y la tecnología. De hecho, en el marco de la Expo 92 en Sevilla se lanza al espacio el primer satélite español (desde la Guayana Francesa), el Hispasat 1A, un proyecto muy ligado a Telefónica que aportó conocimiento y tecnología. Telefónica, después de potentes inversiones, garantizó que todas las instalaciones y sedes de ambos acontecimientos históricos pudieran dar cobertura tecnológica a visitantes, trabajadores y medios de comunicación. Y, además, la compañía comenzó entonces un compromiso de apoyo al deporte olímpico a través del patrocinio, Podium, que se extiende hasta ahora.

Cartel de Telefónica con Cobi y Curro

La solución para el medio rural era el TRAC

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Después de sucesivos planes de telefonía rural buscando el mejor método para extender -de verdad- ese servicio de forma universal, la telefonía móvil, incipiente aún, viene a aportar ese plus de ayuda que era necesaria.   Esta nueva versión se llamó TRAC, Telefonía Rural de Acceso Celular, y era exactamente eso: la electrónica de un teléfono móvil analógico -de Moviline entonces- conectado al teléfono fijo de casa. Así, con las dos grandes tecnologías existentes apoyándose una a otra, se logró dar cobertura a cientos de miles de domicilios y empresas del medio rural durante décadas, y Telefónica vio cubierta así su última frontera.

El Forma reemplaza al Teide 

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Antes de la explosión de la telefonía móvil, cada nuevo terminal fijo creaba expectación en los hogares. 1992 es el año del lanzamiento del Forma, un terminal de líneas suaves, bastante plano y dotado de la tecnología necesaria para hacer posibles todos los servicios de valor añadido que la línea iba incorporando, desde el contestador automático en red, el famoso CAR -nacido de la innovación interna y diseñado enteramente por empleados de Telefónica-, el desvío de llamadas, la llamada a tres o la rellamada automática.

Teléfono Forma

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