1993

De abonados a clientes, el mimo con el que Telefónica se acerca al consumidor se intensifica en este año. Su presidente, procedente del gran consumo, lo tiene claro: “en una empresa no ocurre nada hasta que un comercial vende algo”.

“Nada de abonados; son nuestros clientes”

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Son los años de Cándido Velázquez-Gaztelu, el presidente más comercial que hemos tenido. Venía de gestionar en compañías de gran consumo, como Tabacalera y Coca-Cola, y conocía bien el mundo de la venta, la oferta y la demanda. La frase que hemos elegido para titular este hito es suya y habla de eso. Después de siete décadas de atender a los abonados, ha llegado la hora de cuidar de los clientes. Ese giro en la perspectiva nos dura hasta hoy. “En una empresa no ocurre nada hasta que un comercial vende algo”, dijo también Velázquez-Gaztelu. Un aprendizaje muy valioso para cuando, unos años después, Telefónica pasó a operar en un mercado liberalizado. En 1993, después de años de “sufrimiento” y esfuerzo, se acabaron las interminables listas de espera para la instalación de nuevas líneas. El compromiso para dar de alta un teléfono se estableció en una semana como máximo y se logró dar salida a las solicitudes pendientes. Un hito comercial importantísimo para el futuro de Telefónica.

Llegamos a Puerto Rico

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Latinoamérica era ya un objetivo prioritario para Telefónica, que exploraba continuamente nuevos mercados y oportunidades. A principios de 1993 tenía ya participaciones importantes en Argentina, Chile y Venezuela, y también llegamos a Puerto Rico con la compra del 79% de TLD (diciembre de 2022). La inversión, de unos 140 millones de dólares, consolidó a Telefónica en la región caribeña. Algo que no gustó nada al gigante ATT, dominante en los servicios internacionales y de larga distancia, que vio amenazada su posición. Con la compra del millón de líneas que tenía TLD, Telefónica se convirtió en el primer operador de tráfico doméstico en Puerto Rico.

Llegamos a Puerto Rico

La T se pone bailona

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Nueve años después de que la compañía adoptara como logo la T mayúscula formada por círculos iguales, y probablemente en línea con esa orientación al cliente de la que hablábamos, el equipo directivo le da otra vuelta a la imagen de marca de la casa. La T de círculos sigue siendo la esencia, pero ahora serán de colores, dispuestos en diagonal y de diferentes tamaños. Una T que ya no está quieta, que se mueve, que parece bailar. Una T multicolor para una compañía que crece, que se expande por el mundo y que quiere ser la favorita de los usuarios.

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Un día con Telefónica

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